
El más reciente análisis territorial dejó cifras que cambian el panorama de seguridad en varios municipios de Cundinamarca. Facatativá y Zipaquirá registraron la reducción más significativa en muertes violentas de los últimos diez años, un resultado que autoridades atribuyen a las estrategias focalizadas y al trabajo articulado con la Fuerza Pública.
En el caso de Soacha, aunque el balance general del periodo evaluado mostró un incremento, el municipio logró una reducción del 50 % en homicidios durante el primer mes del año. Las cifras pasaron de 11 casos a 6, un resultado que marca una señal positiva dentro de un territorio que concentra alta carga criminal.
Sin embargo, Soacha continúa dentro del grupo de municipios que reúnen cerca del 70 % de la criminalidad del departamento, junto con Chía y Mosquera. Esta situación mantiene una intervención prioritaria por parte de las autoridades.
En este contexto, las instituciones fortalecen el mapeo de estructuras organizadas, avanzan en procesos judiciales contra estas organizaciones y actualizan el cartel de los más buscados como parte de la ofensiva contra el crimen. Además, las Fuerzas Militares ejecutan planes estratégicos en zonas sensibles para prevenir la presencia de grupos armados.




























