
Durante Semana Santa, Cundinamarca enfrentará uno de los mayores desafíos en movilidad de todo el año. Las autoridades proyectan el tránsito de más de 3,7 millones de vehículos por las principales vías del departamento, una cifra que anticipa alta congestión, tiempos de viaje más largos y una presión significativa sobre la infraestructura vial.
Los corredores más críticos serán las salidas de Bogotá hacia destinos turísticos y religiosos, donde tradicionalmente se concentran los mayores flujos vehiculares. Municipios como Girardot, Zipaquirá, Fusagasugá y Villeta recibirán miles de visitantes, lo que incrementa no solo el tráfico, sino también la demanda de servicios y la presencia institucional.
Para enfrentar este panorama, las autoridades activaron un plan integral que incluye puestos de control, monitoreo permanente con tecnología, acompañamiento de la Policía de Tránsito y campañas pedagógicas dirigidas a los conductores. Además, se implementarán medidas especiales como reversibles, restricciones de carga en ciertos horarios y estrategias para agilizar la movilidad en puntos críticos.
La seguridad vial se convierte en una prioridad. Las autoridades hacen un llamado a revisar el estado de los vehículos antes de viajar, evitar el exceso de velocidad, no conducir bajo efectos del alcohol y respetar las señales de tránsito. También recomiendan planear los desplazamientos con anticipación y evitar las horas de mayor congestión.
El comportamiento ciudadano jugará un papel clave para evitar emergencias. Aunque el aumento del turismo representa una oportunidad económica para la región, también exige responsabilidad colectiva. La articulación entre conductores, autoridades y comunidades será determinante para que esta temporada no se convierta en sinónimo de caos, sino en una experiencia segura para todos.



























