
La temporada de lluvias en Cundinamarca agravó la situación en varias provincias y dejó un saldo de tres personas fallecidas durante abril, mientras las autoridades enfrentan múltiples emergencias en el territorio.
La Gobernación, junto con el Instituto de Caminos y la Unidad de Gestión del Riesgo, trabaja en la atención de al menos 17 puntos críticos donde los aguaceros provocaron deslizamientos, inundaciones y daños en la infraestructura vial. Estas afectaciones han interrumpido la movilidad y el acceso a varias zonas rurales.
Uno de los casos más graves se presenta en la vía entre Mosquera y La Mesa, donde un derrumbe en el sector de Curubital, en jurisdicción de Bojacá, mantiene el cierre total. El desbordamiento de una quebrada generó una avalancha de lodo que atrapó buses, motocicletas y vehículos particulares, lo que obligó a suspender el tránsito en ambos sentidos.
Las provincias del Tequendama y Sumapaz concentran gran parte de la emergencia. Municipios como Anapoima, Anolaima, San Bernardo y Pandi reportan incomunicación por el deterioro de las vías y el bloqueo de corredores rurales. En Nocaima, las inundaciones afectan varios barrios urbanos.
Otras zonas también registran emergencias. En La Calera y Tabio, el ingreso de agua a viviendas genera preocupación entre los habitantes, mientras que en Ubalá se adelantan intervenciones por afectaciones en la red vial.
Los organismos de socorro reiteran el llamado al autocuidado, especialmente ante el aumento de caudales y la inestabilidad del terreno. Dos de las víctimas murieron en ríos y otra al intentar cruzar un cauce, lo que evidencia los riesgos de la temporada. Las autoridades mantienen monitoreo constante y recomiendan evitar desplazamientos innecesarios.




























