
En medio del debate nacional sobre la intervención de fuentes hídricas para reducir el riesgo de inundaciones, el director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Alfred Ignacio Ballesteros, defendió la ejecución de obras técnicas controladas como una herramienta fundamental para proteger a millones de personas que viven en zonas vulnerables.
El funcionario aseguró que Colombia debe asumir una discusión basada en la realidad territorial y los efectos cada vez más evidentes del cambio climático, especialmente en municipios que históricamente han estado expuestos a crecientes, desbordamientos e inundaciones.
El director de la CAR cuestionó las posiciones que rechazan cualquier tipo de intervención en ríos y quebradas sin considerar las condiciones sociales y urbanas de los territorios afectados.
«El cambio climático exige soluciones construidas desde el territorio y no únicamente desde la teoría», manifestó.
Como ejemplo, Ballesteros destacó las obras de adecuación hidráulica ejecutadas por la CAR entre 2013 y 2017 en cerca de 70 kilómetros del río Bogotá. Los trabajos incluyeron la ampliación del cauce en la cuenca media, pasando de 30 a 60 metros de ancho, así como el reforzamiento de jarillones para mejorar la capacidad hidráulica del río.
Además, se adquirieron más de 600 hectáreas destinadas a zonas de amortiguación y almacenamiento temporal de agua durante temporadas de creciente.
A estas acciones se suman procesos de restauración ecológica y el retiro de millones de metros cúbicos de sedimentos y material acumulado en diferentes sectores del río.
En total, las intervenciones abarcan aproximadamente 111 kilómetros, desde las compuertas de Alicachín, en Soacha, hasta Puente Vargas, en Cajicá.
Finalmente, Ballesteros hizo un llamado al Gobierno Nacional, al Ministerio de Ambiente y a las autoridades territoriales para construir una política pública que permita proteger simultáneamente los ecosistemas y a las comunidades asentadas cerca de los ríos.




























