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La CAR suspendió proyecto turístico por daño ambiental

Un proyecto turístico tipo glamping que se adelantaba en zona rural de Granada terminó en el centro de una investigación ambiental luego de que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) detectara presuntas intervenciones irregulares sobre la quebrada Río Seco y movimientos de tierra que superarían ampliamente los permisos autorizados.

La autoridad ambiental impuso una medida preventiva que ordena la suspensión inmediata de las actividades de extracción de materiales de construcción y de intervención sobre la fuente hídrica, tras evidenciar afectaciones al suelo, al agua y a la cobertura vegetal del sector.

Durante las visitas técnicas realizadas al predio, funcionarios de la CAR encontraron modificaciones en el cauce de la quebrada, incluyendo la aparente obstrucción del flujo natural del agua mediante la disposición de una roca. Además, se habría ampliado el cauce con el objetivo de construir un reservorio y se identificó acumulación de residuos de excavación y materiales de construcción dentro de la ronda forestal protectora.

Según la entidad, en el lugar se venían adelantando adecuaciones para un presunto proyecto turístico tipo glamping, utilizando maquinaria pesada como retroexcavadoras y aplanadoras, e incluso explosivos para remover tierra y extraer materiales de construcción sin contar, al parecer, con los permisos ambientales requeridos.

La directora regional Sumapaz de la CAR, Érika Álvarez, aseguró que las obras generaron impactos significativos sobre áreas de protección ambiental asociadas a la quebrada Río Seco, afectando directamente el ecosistema del sector.

Uno de los hallazgos que más llamó la atención de las autoridades fue la construcción de un reservorio de aproximadamente cinco metros por ocho metros y dos metros de profundidad, obra que implicó intervención directa sobre el cauce hídrico.

La CAR indicó que el área intervenida supera los 4.198 metros cuadrados y que el volumen de material removido rondaría los 8.396 metros cúbicos, equivalentes a más de 20 mil toneladas de suelo y bloques de cuarzoarenisca.

Aunque los responsables del predio contaban con autorización municipal para realizar movimientos de tierra, esta solo aplicaba para la construcción de una vivienda de un piso de 310 metros cuadrados, por lo que las obras encontradas excederían ampliamente el alcance permitido.

La entidad ambiental advirtió que las actividades detectadas podrían constituir explotación y aprovechamiento ilegal de materiales de construcción, además de generar alteraciones en la geomorfología, el paisaje y las áreas de protección hídrica del municipio.

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