Inicio Cundinamarca

Movilidad al límite: estas vías de Cundinamarca están colapsando la paciencia de los conductores

Moverse por Cundinamarca se ha convertido en un reto para miles de conductores que diariamente utilizan los principales corredores que conectan la Sabana con Bogotá y otros municipios del departamento. Congestión, obras, transporte de carga y cierres temporales hacen parte del panorama que enfrentan quienes recorren estas carreteras.

Uno de los puntos que concentra mayor atención es el corredor Bogotá–Mosquera–Funza, una conexión fundamental para trabajadores, transportadores y habitantes de Sabana Occidente. La situación se ha visto marcada además por las obras del Regiotram de Occidente, que han obligado a implementar cierres parciales y totales temporales en el corredor Mosquera–Funza.

De acuerdo con la Gobernación de Cundinamarca, estos cierres están autorizados hasta el 7 de septiembre de 2026 y hacen parte de las actividades relacionadas con el traslado e izaje de vigas prefabricadas para la construcción del puente Mosquera del proyecto ferroviario.

A este escenario se suma el corredor Funza–Siberia, una zona estratégica por la concentración de empresas, bodegas y transporte de carga. En este sector, cualquier vehículo varado, accidente u obstrucción puede generar importantes represamientos y afectar la conexión con Bogotá.

También preocupa la conexión Madrid–Facatativá, por el crecimiento urbano, industrial y poblacional que ha experimentado Sabana Occidente. El desafío es mantener una infraestructura capaz de responder a una demanda creciente mientras avanzan los proyectos ferroviarios que buscan transformar la movilidad regional.

El panorama deja una pregunta sobre la mesa: ¿está creciendo la infraestructura vial de Cundinamarca al mismo ritmo que el número de vehículos que circulan por sus carreteras?

La respuesta requiere revisar no solo el estado del pavimento, sino también los tiempos de viaje, accidentalidad, obras, señalización y capacidad de cada corredor.

- Advertisement -