
Los conductores que transitan entre Bogotá y el occidente de Cundinamarca enfrentan una jornada crítica tras el derrumbe que bloqueó la vía entre Mosquera y La Mesa desde la noche del 26 de abril.
La emergencia dejó varios vehículos atrapados durante horas y obligó a las autoridades a desplegar maquinaria para remover lodo, piedras y escombros que cubren completamente la calzada. Equipos de la concesión vial y la Gobernación trabajan sin pausa en sectores como Curubital y La Virgen, donde el material desprendido continúa cayendo desde la montaña.
El gobernador Jorge Emilio Rey informó que las autoridades esperan habilitar al menos un carril en la tarde del martes 28 de abril, aunque las condiciones climáticas complican las labores.
La situación golpea con fuerza a la provincia del Tequendama. En La Mesa, las autoridades declararon alerta roja tras un consejo regional de gestión del riesgo, debido a la magnitud de las inundaciones y deslizamientos.
A la emergencia vial se suma una crisis en el suministro de agua. La empresa Aguas del Tequendama suspendió el servicio de acueducto por daños estructurales en las bocatomas, causados por las crecientes. Esta situación obligó a las autoridades a pedir a la comunidad un uso estrictamente racional del agua almacenada.
Aunque los organismos de socorro rescataron a las personas atrapadas y retiraron los vehículos afectados, el corredor permanece cerrado bajo estricta vigilancia. Un Puesto de Mando Unificado coordina las acciones con entidades como Bomberos, Defensa Civil y autoridades locales.
Las autoridades recomiendan evitar desplazamientos hacia esta zona y consultar el estado de las vías alternas mientras avanzan los trabajos para restablecer la movilidad.




























